domingo, 20 de marzo de 2011

AL OTRO LADO "Juan Alfonso de Alburquerque"


El protagonista de Al otro lado del anterior número de La Glorieta fue Don Alonso Sánchez, persona de gran importancia para la historia de Alburquerque, pero no será menos importante ya no solo para la historia de nuestra villa sino para el devenir del reino de Castilla, su hijo y el de Doña Teresa de Meneses, Don Juan Alfonso de Alburquerque.

Don Juan Alfonso heredaría de sus padres el señorío de Alburquerque, convirtiéndose así en el VI Señor de Alburquerque. Contrajo matrimonio con una pariente suya Doña Isabel de Meneses, reuniendo así en el matrimonio las dos ramas de su familia portuguesa. Tuvieron (que se tenga constancia) 6 hijos: Juan Alfonso de Alburquerque II (1330-1348) que llegó a ser Alférez Mayor del Infante Don Pedro de Castilla, falleció en 1348sin haber dejado descendencia.

Su segundo hijo fue Martín Gil de Alburquerque (¿1325?-1365) quien a la muerte de su padre se convirtió en el VII señor de Alburquerque. Fue gobernador de Murcia y murió ejecutado por orden de Pedro I el Cruel en 1365 (igual que su padre). Don Martín Gil fue sepultado junto con sus padres en el Monasterio de la Santa Espina en Valladolid. Murió sin descendencia pasando el señorío de Alburquerque a manos del Rey. El tercer hijo fue Don Fernando Alfonso de Alburquerque (¿1327?-1384), luego vendrían al mundo Beatriz de Alburquerque, María de Alburquerque y Pedro Gil de Alburquerque.

Don Juan Alfonso de Alburquerque adquirirá como sobre nombre el de “Alburquerque” y todos sus hijos llevarán consigo el nombre de Alburquerque convirtiéndose este en un apellido, de origen toponímico, generación tras generación hasta nuestros días. Como dato curioso señalar que, hoy en día, dentro del territorio español, el apellido “Alburquerque” aparece con más frecuencia entre las gentes de la Comunidad de Murcia. El motivo principal puede ser el que gran parte de los descendientes directos de Don Juan Alfonso vivieron por tierras murcianas, tanto es así que Don Martín Gil (segundo hijo de Don Juan Alfonso) fue gobernador de Murcia.

A Don Juan Alfonso le debemos la donación, que a principios del siglo XIV hizo, de las Santas Reliquias a la villa de Alburquerque. Un relicario de plata zaumada en oro que era muy venerado antiguamente por la población alburquerqueña. El relicario se encontraba en la iglesia de Santa María de las Reliquias, situada en el interior del castillo, y era custodiado por medio de tres llaves: una la tenía el Señor Arziprestre, otra el Señor Alcalde Mayor y la otra el Caballero Regidor Decano. Hoy en día están a buen recaudo en la Casa Parroquial en la calle San Antón, fuera de la devoción de los vecinos, aunque son recordadas en Nuestro Festival Medieval en la llamada

Procesión de las Santas Reliquias.

A Don Juan Alfonso de Alburquerque también le debemos el paso de la bella dama Doña Inés de Castro “Cuello de Garza” por nuestra fortaleza. Juan Alfonso era sobrino del entonces Rey de Portugal Don Alfonso IV “El Bravo”, pues su padre Don Alonso Sánchez era hijo ilegítimo de Don Dionís de Portugal, por lo tanto hermano de Don Alfonso IV. Don Juan Alfonso disfrutaba de la confianza del Rey portugués, y tras los conflictos con el Rey de Castilla, el de Alburquerque fue acogido y protegido por su tío Don Alfonso IV de Portugal. Por lo tanto, no es de extrañar que cuando el Rey portugués quiso aislar a Don Inés de Castro, pensara en la fortaleza de la villa de Alburquerque, pues sabía que estaría a buen recaudo tras las murallas propiedad de su sobrino.

Don Juan Alfonso llegaría casi a lo más alto del poder del Reino de Castilla. Dada la gran amistad y el parentesco que le unía a Alfonso XI (El Justiciero), del que era primo. Se le encargó ser ayo y preceptor de su hijo D. Pedro. Posteriormente, D. Pedro I el Cruel le haría su valido, durante el primer período de su reinado (1350-1356).

El poder de Don Juan Alfonso fue total en la primera parte del reinado de Pedro I, quien le declara su valido, dejándole hacer en todas las tareas de gobierno.

Con el caballero de Alburquerque se reunieron las Cortes en 1351. El gran problema que se planteó fue el de poner freno al alza de precios y salarios, lo que motivó que se decretase un ordenamiento de menestrales. También se reguló el apellido para la persecución de los malhechores. Los judíos recibieron en las Cortes una inesperada protección oficial. En política exterior, Alburquerque impuso una orientación de acercamiento a Francia; esto provocó una viva reacción inglesa, lo que se tradujo para la marina cántabra en el desastre naval de Winchelsea (1350). También preparó Alburquerque el matrimonio de D. Pedro I con una infanta francesa, Blanca de Borbón. Pero este matrimonio, celebrado en 1353, fue un rotundo fracaso; el rey abandonó al tercer día a Blanca (acaso por la imposibilidad francesa de pagar la dote convenida de 300.000 florines de oro) y se marchó con María de Padilla, doncella de la mujer de D. Juan Alfonso de Alburquerque, Isabel Téllez de Meneses”

Con esta situación político-social de fondo, la nobleza aprovecha este momento para sublevarse. En este contexto, D. Juan Alfonso de Alburquerque no duda en asistir a una Junta de Caballeros y personas notables, reunidas en Valladolid para estudiar el descarado escándalo público del rey con Dña. María de Padilla, y tomar decisiones. La coalición nobiliaria era muy heterogénea: los bastardos de Alfonso XI, de los cuales era la cabeza Enrique, casado con Juana Manuel; Fernando de Aragón, candidato al trono de Castilla si Pedro I moría sin sucesión. El propio D. Juan Alfonso salió elegido para comunicar al rey lo acordado, (reprocharle las escandalosas y públicas relaciones adúlteras con María de Padilla), cosa que así hizo, logrando que la ira del rey recayera implacablemente contra su antiguo preceptor y valido, cayendo en desgracia, desde ese momento.

D. Juan Alfonso de Alburquerque, enemigo declarado ya de Pedro I, tomó parte en la conjura para que el reino de Castilla pasara a Portugal, aliándose con D. Enrique y D. Fadrique y murió envenenado, a instancias de Pedro I, en Medina del Campo, a finales de Septiembre/primeros de Octubre del año 1354. El rey le despojó de todos sus privilegios y propiedades. El fuerte carácter del de Alburquerque, le hizo llevó a dejar escrito en su testamento que su cuerpo no debía ser enterrado hasta que se lograran sus propósitos y ("así el cadáver cabalgaba junto a sus huestes, estando presentes en los consejos de guerra, hablando por él su mayordomo Rui Díaz de la Cabeza de Vaca"). A su paso por la ciudad de Toro se hizo un desfile delante de su cadáver, llamando una vez más al Rey al orden moral. Luego se procedió a darle sepultura, según su deseo, en el Monasterio Cisterciense de la Espina, (cercano a la localidad de Ureña, en Valladolid) cuyas obras había concluido, y donde fueron enterrados su esposa, doña Isabel de Meneses y su hijo, D. Martín Gil.”

De esta manera termina el dominio del linaje de los Meneses en Alburquerque, y no será hasta abril de 1366 cuando el Rey Don Enrique nombró a su hermano Don Sancho I Conde de Alburquerque.


BIBLIOGRAFÍA

www.medellin.es

www.abcgenealogia.com

www.wikipedia.com

www.taringa.net

www.flickr.com

www.castillosnet.org

3 comentarios:

  1. La familia Alburquerque de murcia,son descendientes de de Don Martin Gil de Alburquerque y Maria Leones....En el archivo historico de Murcia estan los documentos que lo testifican....http://geneall.net/es/name/2209882/sancho-martin-de-alburquerque/

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  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Alfonso_de_Alburquerque

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  3. Martín Gil de Alburquerque (1325–1365), también llamado Martín Eanes de Alburquerque, VII señor de Alburquerque y XI señor de Meneses a la muerte de sus padres y adelantado mayor de Murcia.2 Ejecutado por orden de Pedro I en 1365, fue sepultado junto con sus padres en el Monasterio de la Santa Espina.22 Casó en Murcia con Francisca de Irurita,tuvo por legitimo descendiente a Sancho Martin de Alburquerque que casó con Maria Leones y con amplia descendencia en la ciudad de Lorca.

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